Exposición REFUGIO por Ana de Mesa y Sara Gabandé
Espacio Abierto reúne la obra de Sara Gabandé y Anan de Mesa en una exposición que explora el hogar como refugio de la memoria.
REFUGIO se inaugura el jueves 29 de octubre a las 20 h.
Espacio Abierto presenta una nueva muestra protagonizada por Sara y Ana, hija y madre, que unen sus respectivos lenguajes artísticos, la ilustración y la cerámica, para reflexionar sobre el significado del hogar, los recuerdos y aquellos espacios que, de una manera u otra, han contribuido a construir su identidad.
La muestra nace de una experiencia compartida: la importancia que ambas conceden a las casas que han habitado a lo largo de sus vidas. Lugares que trascienden su condición de espacios físicos para convertirse en refugios emocionales, depositarios de vivencias y recuerdos que permanecen incluso después de haberlos abandonado.
«No solo vemos una casa, vemos mucho más. Era imprescindible contarlo juntas», explica Sara, quien evoca especialmente una infancia transcurrida en una casa de cuento, rodeada de árboles gigantescos y escaleras interminables. Una experiencia que sirve como punto de partida para esta propuesta conjunta, en la que sus obras se convierten, a su vez, en pequeños refugios desde los que expresar lo que significa construir un nuevo hogar o despedirse de aquellos a los que ya no se podrá regresar.
Licenciada en Bellas Artes en 2008, Sara desarrolla su actividad como ilustradora desde su propio taller, donde compagina la creación de obra personal con portadas e ilustraciones para libros, encargos y una línea de productos basada en sus dibujos. Su trabajo, realizado principalmente mediante técnicas tradicionales como el grafito, los lápices de colores, los rotuladores y las tintas, incorpora ocasionalmente recursos digitales.A través de un imaginario onírico y cercano al universo de los cuentos, busca representar emociones y contar aquellas historias que, en ocasiones, las palabras no alcanzan a expresar.
Por su parte, Ana encontró en la cerámica una vocación inesperada, fruto de los diferentes traslados familiares motivados por cuestiones laborales. Lo que comenzó como un pasatiempo terminó convirtiéndose en su pasión, llevándola a graduarse en Cerámica por la Escuela de Artes de Vitoria. Desde entonces, lleva cerca de treinta años dedicada a esta disciplina, una trayectoria marcada también por la necesidad de comenzar de nuevo en distintos lugares.
Precisamente, esa sucesión de hogares y experiencias vitales constituye el punto de encuentro entre ambas artistas. Desde la ilustración y la cerámica, hija y madre construyen un diálogo en torno a la pertenencia, la memoria y el paso del tiempo, convirtiendo sus vivencias personales en una reflexión sobre esos lugares que dejamos atrás, pero que, de alguna manera, continúan habitándonos.
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